Lo primero es pelar los plátanos, estos tienen una piel bastante dura.
Los partimos en rodajas de aproximadamente un dedo de grosor.
Los freímos en aceite caliente.
Los ponemos a escurrir en papel de cocina y dejamos que se enfríen un poco, porque esto aquí no acaba
Vamos a aplastarlos, nosotros lo hacemos a lo cutre, usamos un cuchillo y un vaso. Aquí tenéis las fotos.
Una vez aplastados los volvemos a pasar por la sartén para darles el retoque final. Conseguiremos que se queden crujientes. Jo! me esta entrando ganas de ellos.
Al sacarlos los dejamos escurrir un poco en papel y los salamos. Ya están listos para acompañar todo lo que queramos, son como patatas fritas.
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